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Jueves, 30 de mayo de 2013   |  Número 9
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actualidad
A TRAVÉS DE UNA INTERVENCIÓN EDUCATIVA Y SENCILLA
Médicos de Atención Primaria logran que se reduzca el consumo de benzodiacepinas
Un año después del abandono, los pacientes no presentan un aumento en sus niveles de ansiedad y depresión y casi no tienen efectos adversos

Redacción Madrid
Un estudio realizado por investigadores del Instituto de Investigación en Atención Primaria (IDIAP Jordi Gol) pone de manifiesto que puede reducirse la toma de benzodiacepinas en pacientes con un consumo crónico.

El estudio ha querido comprobar si dos intervenciones educativas desde la Atención Primaria, una de estructurada y otra mínima, permitían reducir el consumo de benzodiacepinas entre pacientes en tratamiento crónico con este medicamento y, al mismo tiempo, observar si padecían efectos adversos por el abandono del tratamiento.

Para Ferrán Bejarano, investigador del proyecto "podemos decir de forma general que los resultados demuestran que con una intervención educativa y una intervención mínima, hemos logrado reducir en casi un 27,7 por ciento el número de pacientes que consumen benzodiacepinas. Además, los resultados nos permiten observar que un año después del abandono los pacientes no presentan un aumento en sus niveles de ansiedad y depresión y casi no tienen efectos adversos".

El estudio

Se trata de una intervención educativa realizada en centros de atención primaria de tres comunidades autónomas (Baleares, Comunidad Valenciana y Cataluña). En Cataluña, participaron 28 médicos de familia y 180 pacientes, de entre 18 y 80 años, que eran consumidores de benzodiacepinas desde hacía más de 6 meses.

La intervención educativa consistía en explicar al paciente los beneficios y riesgos del consumo de benzodiacepinas y a darle por escrito una pauta de descenso de dosis hasta retirar el medicamento, con visitas de seguimiento quincenales (intervención estructurada) o sin (intervención mínima).

Los resultados

El perfil del consumidor de benzodiacepinas, según el estudio, es una mujer de 62 años, casada, y con estudios primarios. De hecho, un 76,1 por ciento de los consumidores son mujeres. Los resultados también muestran que los consumidores de benzodiacepinas presentan una edad media de 62,8 años, que un 69,1 por ciento de están casados, un 18 por ciento son viudos y sólo un 6,4 por ciento, están separados. Respecto a su nivel de formación, un 76,6 por ciento de tienen estudios primarios, un 8,5 por ciento no tienen estudios, y un 2,5 por ciento tienen estudios universitarios.

La causa principal por la que toman benzodiacepinas es el insomnio, en un 70,2 por ciento; la ansiedad, en un 66,5 por ciento, la depresión, en un 30,3 por ciento, y el dolor, en un 10,6 por ciento. De hecho, se observa también que el consumo de este medicamento tiene una duración media de 76 meses, es decir, 6 años.

El principal prescriptor de benzodiacepinas es el profesional de medicina de familia, que las ha recetado en un 78,7 por ciento de los casos, frente al de psiquiatría que lo hecho en un 10,1 por ciento.

Después de un año de la intervención, un 27,7% de los pacientes que habían recibido la intervención educativa abandonó el consumo de benzodiacepinas.

Los pacientes que abandonaron el consumo de este fármaco casi no sufrieron efectos adversos, en este sentido el Dr. Ferrán Bejarano, investigador del estudio y del IDIAP, clarifica que "entre los pacientes que abandonaron el consumo de benzodiacepinas el efecto adverso más frecuente fue el insomnio, en un 21 por ciento de los pacientes, mientras que sólo un 5,7 por ciento sufrió síntomas de ansiedad, un 3,8 por ciento presentaba temblores y un 1,9 por ciento, irritabilidad".

Las conclusiones finales son muy positivas, ya que no sólo se observó que después de la intervención educativa disminuía o cesaba el consumo de benzodiacepinas, sino también el de alcohol, que a menudo se relaciona.

Como señala Bejarano "cuando una persona deja de consumir benzodiacepinas puede tener un aumento de los síntomas de ansiedad. Como el alcohol tiene unos efectos parecidos al de las benzodiacepinas, podría darse el caso de que un paciente hubiera abandonado el consumo de benzodiacepinas a costa de haber aumentado el consumo de alcohol. Por ello, controlar también el consumo de alcohol y observamos que, al contrario de lo que se podía suponer, el consumo de alcohol no aumentó aun cesar el tratamiento con benzodiacepinas".

 

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